
Preparado por el Dr. Ignacio González García
(Ciclo de Conferencias 2008. Clarín Pymes. Abril 28 de 2008. Sheraton Libertador)
Todo es posible. Obviamente los requerimientos, las maneras, los estilos, las actitudes, las aptitudes, las conductas… son absolutamente determinantes.
Nuestras empresas familiares y nuestras Pymes, están insertas en la Argentina. En el Anexo I mostramos entrelazados como un crucigrama, los requerimientos para la República posible, así como en el Anexo II las condiciones en las cuales a nuestra Argentina le costará muchísimo llegar a ser y funcionar como República, con todo lo que ello significa. Creemos que el CLIMA en el cual se desarrollen nuestras Pymes y empresas familiares es fundamental. Y creemos que la construcción de ese clima, de ese ambiente, de ese espacio operativo que es el país, es precisamente una tarea de todos: gobernados y gobernantes.
Las empresas familiares y Pymes, verdadero músculo motor del desarrollo del país, no tienen garantizado, bajo cualquier estilo de gestión o gerenciamiento, su futuro o su salida. Si tienen garantizado que haciendo las cosas bien hay salida y hay futuro.
Las empresas familiares y Pymes, organizadas, transparentes, sustentables, cumplidoras de la ley y la normativa, gestionadas con criterio y sensatez, tienen amplísimas posibilidades de prolongar su longevidad en el tiempo. Por el contrario, es difícil pensar en organizaciones empresariales sustentables, cuando el espasmo, la opacidad, la evasión, el no cumplimiento de la normativa, sean los requerimientos necesarios para mantener una rentabilidad seguramente efímera en el tiempo.
Algunas afirmaciones (¿discutibles?) para tener en cuenta:
Percibiendo la complejidad
Sí obviamente, siempre se puede hacer algo. El problema es ignorar la dificultad que esta superposición trae aparejada. Así encontramos, diversas condiciones de personas o grupos de gente, tal como lo presentamos en el Anexo III.
La complejidad se ve en las combinaciones posibles
Es obvio que los intereses de los que trabajan, no son exactamente los mismos que los de la familia, ni tampoco exactamente los mismos que las de los que tienen propiedad. El problema torna en dificultad seria cuando, como allí se aprecia, se producen combinaciones superpuestas de estos 3 grupos de intereses, llegando al máximo cuando en el punto 7 se observa gente que trabaja en la empresa, pertenece a la familia y además es propietaria o participa del capital.
Mezcla de sentimientos, conductas, objetivos
Lo racional, los afectos, la necesidad de percibir una retribución, el objetivo de una rentabilidad, la baja rentabilidad y permanencia de fundadores, trabajan constantemente en el andamiaje empresario. De su sabia armonización depende fundamentalmente el tema de la supervivencia de la empresa familiar o Pyme. Muchas de las Pymes o empresas familiares, sucumben, no porque no tienen un buen producto o un buen servicio, sino porque no pueden hacer de los recursos económicos y humanos una construcción “orquestal” y se quedan en los individualismos y las pujas entre “solistas”. El destino final es la desaparición.
Reconocer no es concretar. Lo único posible es la acción
El tema también pasa por lo volitivo. Por la decisión de enfrentar la problemática. Por la decisión de implementar instrumentos, métodos, políticas, que reduzcan notablemente la temperatura de la convivencia de distintos puntos de vista y de interés.
¿Es ello posible? ¿Es esto un evento o un metódico proceso? ¿Se autogenera o debe planificarse y llevarse a cabo evolutivamente? ¿Cuales son los mejores tiempos para llevarlo a cabo? ¿Los miembros directivos de la organización pueden hacerlo por sí solos? ¿Es recomendable la interactuación con especialistas? Como somos Pyme o empresa familiar no podemos “gastar”(¿invertir?) en estas cosas periféricas. Ya veremos qué pasa…
Lo más barato en el corto plazo es no hacer nada. Esta política es como no invertir en investigación y desarrollo. Como no comprar máquinas nuevas. Tiene corta vigencia, y destruye al ente empresarial en el mediano y en el largo plazo y en ese proceso también -en muchos casos- daña seriamente la estructura familiar. Reiteramos, el no costo o la no intervención, producen un languidecimiento y decadencia, que en muchos casos NO ES BARATO, sino CARO.
Evitar el “demasiado tarde” decide a veces el futuro/no futuro o la salida/no salida. Al respecto, para los que ven en el momento de su existencia, los rasgos que caracterizan a los peores momentos de la humanidad, no es malo señalarles que “En tiempos como estos, siempre es bueno recordar que siempre hubo tiempos como estos…”
En el punto III, de manera muy sintética y concreta, pasamos a enunciar las principales recetas concretas para aplicar.
En todos los casos las recetas son “a medida” . Los trajes de confección no solo son poco recomendables, sino que en muchos casos brindan resultados opuestos a los deseados.
Lamentablemente NO. Las Pymes, las empresas familiares, las empresas medianas, requieren para su desarrollo el alimento fundamental: La gestión. El gerenciamiento. La sabiduría de sus líderes. El compromiso. La convicción.
¿Qué estamos diciendo? Que no hay razón, en el tamaño para no tener información adecuada, para no hacer reuniones de directorio, para no hacer marketing, estrategia, calidad, ISO, RSE, investigación y desarrollo, políticas de RRHH, desarrollo y retención de gente, búsqueda de nuevos mercados, mejora continua en productos y servicios, y todo lo que una empresa, común y silvestre, requiere para desarrollarse, crecer, convertirse en un ente sustentable, insertarse en la comunidad, y prolongar su longevidad en el tiempo.
Resulta difícil, y casi infantil imaginar que el “famoso olfato empresario” (la pituitaria privilegiada argentina) pueda reemplazar las mediciones contables permanentes, costos, presupuestos, desvíos, análisis de variaciones, información adecuada en tiempo y forma.
Por otra parte, esta no es una tarea de una vez. Esto es como barnizar las maderas de los barcos expuestas al mar: hay que hacerlo constantemente.
Reiteramos algo que anticipáramos: El verdadero secreto, los verdaderos líderes son los que no dejan cosas por hacer, sino que son capaces de buscar el equilibrio económico para determinar, cuanto se “hace dentro de la empresa” y cuando hay que comprarlo a valores razonables “fuera de la empresa”. La peor de las respuestas es: no se puede.
Una inversión fundamental. Algo que permite estar al día. Algo que cada día está más cerca de las Pymes. Sus costos se han vuelto bastante razonables. También es una decisión volitiva, que muchas veces pasa más por la convicción y la decisión, que por la excusa de lo inalcanzable.
La Estrategia y las Comunicaciones. La formación y capacitación de los recursos humanos. El desarrollo del método de inversión permanente. La logística.
Son la construcción del Bien Intangible fundamental. Antes las empresas valían por sus bienes o valores tangibles. Hoy lo primordial son los intangibles. Clientela, marca, imagen empresarial, el proteger el valor de la trayectoria, la innovación, saberes y habilidades, capacidades, incursión en los mercados… quizás valgan más que el edificio que toda la vida pensamos era el respaldo fundamental.
Reiteramos que hay salida y hay futuro. Las soluciones no se ofrecen en bandeja, ni tampoco nos tocan el timbre en la puerta para que accedamos a ellas. Hay que ir en su búsqueda permanentemente.
En el Anexo IV, nos hemos permitido presentar una serie de títulos periodísticos, que hemos seleccionado durante años relacionados con las empresas familiares y las Pyme. Si bien son solo una muestra, de ellas se desprenden aspectos testimoniales que avalan, y en grado sumo, mucho de lo que decimos más arriba.
Es cierto que las empresas Pymes y familiares tienen dificultades. Pero es posible enfrentarlas. La ingeniería del financiamiento. La aceptación de un socio que tome parte del riesgo y financie. La apertura mental para animarse a la tecnología. El no aferrarse a los viejos paradigmas. Son tan solo algunos de los temas que no se pueden “gambetear“.
Como en la vida. Las cosas cambian. Aferrarse al no cambio, siendo el cambio permanente quizás lo único que llegó para quedarse, es el principio del deterioro. No lo decimos por pensarlo así, sino porque nuestra convicción surge de haberlo experimentado, trabajado y … también como en la vida haber logrado éxitos y fracasos. Afortunadamente muchos menos de estos últimos que de aquellos.
El secreto está en la convicción. En la actitud. En el esfuerzo. En el contagio de la gente. En el liderazgo sin recetas, de los que escuchan tanto o más que lo que hablan. En la percepción. En el no entregarse. En la decisión inquebrantable de liderar y gestionar.
En fin… en todas aquellas cosas que permitieron a los grandes hombres y mujeres de la humanidad…. precisamente: ser los grandes.
No hay magia. El camino es el que hemos esbozado. Lo demás, es puro cuento…!!!



1- Trabaja. No pertenece a la familia. No tiene propiedad
2- Tiene participación. No trabaja. No pertenece a la familia
3- Pertenece a la familia. No trabaja. No tiene propiedad
4- Trabaja y pertenece a la familia. No tiene propiedad
5- Pertenece a la familia. Tiene propiedad. No trabaja
6- Trabaja y tiene propiedad. No pertenece a la familia
7- Trabaja, pertenece a la familia y tiene propiedad
18.Apr.2010 20:09:21 - Nombre: Eduardo Bronzino
Dr. Ignacio Gonzales García. Muy interesante su artículo, soy titular de la consultora Progresa que se especializa en pymes y empresas familiares y, en general, hay pocas personas o consultoras que tomen este tema con autoridad y conocimientos como Ud. despliega. Es interesante su enfoque porque muchos empresarios que consultan a profesionales sobre el tema quedan desencantados por el escaso enfoque práctico que se le da al asesoramiento. Lo felicito por su trabajo
05.Aug.2009 09:25:23 - Nombre: Annie Roth
Excelente reflexiónacción nuestra empresa prestará un servicio para el bien común... Este artículo contribuye con claridad en el camino. Gracias